10 errores y mitos sobre la terapia psicológica

A lo largo de los años he ido recibiendo diferentes respuestas a cuando digo que soy psicóloga: «eso no sirve para nada», «fui una vez y nada cambió», «yo hablo con la IA y es lo mismo» o «la psicología es mentira». Tras el COVID se notó un gran avance y parece que el estigma sobre la salud mental se ha reducido considerablemente. Aun así, hay mucho desconocimiento e ideas erróneas que la población tiene acerca de la terapia y por ello, no acude a consulta.
Aquí van los errores más comunes:
1. Pensar que la IA sustituye la terapia psicológica.
La llegada de la inteligencia artificial ha abierto un gran debate sobre su presencia e intrusismo en muchas profesiones, entre ellas – la psicología. Pero que no cunda el pánico. No, una IA no puede sustituir a un psicólogo. Aquí te explico las razones:
- La razón principal es porque la IA te responde a lo que le comunicas de forma explícita, puede ayudarte a organizar ideas o darte consejos, pero eso no es lo que hace un terapeuta ni es el trabajo que hacemos en consulta.
- No puede observar cómo cuentas las cosas, qué evitas, qué emociones aparecen cuando hablas, cómo reaccionas ante determinadas preguntas, qué patrones muestras, tu expresión facial, tus movimientos corporales, etc. Todo lo que no sea escrito (el formato habitual) se lo ocultas a la IA cuando a un psicólogo no. Todo eso se integra con tu historia personal, tus relaciones, tu contexto actual y los objetivos de la terapia – con ese todo es con lo que trabajamos.
- La terapia no es recibir buenos consejos. El trabajo terapéutico busca comprender, entre otras cosas, por qué ciertos patrones se mantienen, trabajar con las emociones asociadas y generar cambios que se puedan sostener fuera de la consulta mediante técnicas y herramientas validadas por el conocimiento científico y la práctica basada en la evidencia.
- La relación terapéutica es uno de los factores que más influye en el cambio terapéutico. Para que exista, hace falta un contacto directo y humano. Sentirse escuchado, comprendido y acompañado por otra persona dentro de un espacio seguro forma parte del propio tratamiento. Esa relación permite trabajar dificultades que también aparecen en otras relaciones: miedo al rechazo, necesidad de aprobación, dificultad para poner límites, desconfianza, vergüenza, etc.
- La IA puede ser una herramienta complementaria, igual que leer un libro de autoayuda, escuchar un podcast de psicología o buscar información en internet, pero ninguna de estas cosas sustituyen la terapia psicológica.
2. La psicología es un engaño.
Perdona, pero la psicología no es una cuestión de opiniones ni de «creer o no creer»´` 8 en ella. Es una ciencia que estudia el comportamiento, las emociones y los procesos mentales utilizando el método científico. PUNTO. Ojo, eso no significa que todo lo que se presenta como terapia o psicología tenga evidencia científica.
3. Una conversación con tus amigos o familia sustituye la terapia.
Por lo mismos motivos que he explicado en los dos apartados anteriores. Si un psicólogo necesita años de formación universitaria y especializada, te aseguro que no es para darte consejos de bar. Puede ser liberador y una red de apoyo sólida es muy importante para la salud mental, pero no sustituye la terapia con un psicólogo.
4.Piensas que te conoces y no necesitas terapia.
Conocerte y trabajarte son cosas distintas. Dentro de cada persona existen un montón de puntos ciegos y patrones que precisamente por ser nuestros, nos pueden resultar difíciles de ver. Siendo tú la persona que mejor te conoce, el trabajo del psicólogo consiste en ayudarte a mirar esa información desde otro prisma, psicoeducarte y aportarte herramientas y estrategias que puedas usar y mantener en tu día a día. ¿Esto significa que todo el mundo necesita terapia? No.
5. Pensar que no tienes qué decir o no vas a tener sobre qué hablar.
Piensa que eres la persona que mejor conoce tu historia y circunstancias. Si has llegado a consulta, es porque hay algo que no encaja. No necesitas saber el qué ni porqué. Lo iremos descubriendo juntos. No te agobies preparando la primera sesión, el psicólogo te irá guiando. Es un espacio seguro.
6. Con una sesión es suficiente.
He oído muchas veces el siguiente relato: «fui al psicólogo una vez, le conté lo que me pasaba, no me ayudó y no volví más». Si te ha pasado – te explico porqué no te ha funcionado:
- La terapia psicológica es un proceso, que requiere tiempo, implicación y compromiso por parte del paciente.
- El psicólogo necesita entre 1 y 3 consultas para conocer tu caso, cómo se mantiene el problema y plantear unos objetivos. La primera sesión es una de las más importantes, donde sobre todo habla el paciente. Por lo tanto si la primera sesión no te ha «cambiado la vida»- es normal.
- Tú también necesitas tiempo para comprobar si te sientes cómodo con ese profesional, si existe una buena relación terapéutica y si su forma de trabajar encaja contigo.
- Puede haber casos muy concretos en los que con una sesión se produzca un desbloqueo, pero no es lo habitual ni lo que hay que esperar.
7. Con ir a terapia es suficiente.
Si, este es el primer paso, pero si no se aplica a la vida diaria los aprendizajes que se adquieren en terapia, ese cambio no será tan significativo o ni siquiera se producirá. El psicólogo puede acompañarte, ayudarte a comprender lo que te ocurre y brindarte herramientas, pero no puede hacer el proceso por ti. Una parte fundamental de la terapia psicológica ocurre fuera de la sesión.
8. No hacer los deberes.
Tu psicólogo no te manda «deberes» a casa por gusto o para mantenerte ocupado/a, porque una parte importante del proceso consiste en llevar lo trabajado en consulta a tu vida cotidiana. Es parte del proceso y tienen una función muy importante. Si no los haces, estarás ralentizando tu proceso. Si una tarea te resulta difícil, te genera rechazo o no consigues hacerla, esto también es información útil para trabajar en sesión.
9. Ocultarle información importante o mentirle a tu psicólogo/a.
(Si es información delicada siempre se debe respetarse el ritmo del paciente). Hay ocasiones en las que se miente o se oculta información por miedo a ser juzgados o de que os echemos la bronca. Permíteme que te diga que no somos ni jueces ni padres. Mintiendo a tu terapeuta lo único que conseguirás es, de nuevo, entorpecer tu propio proceso. Ten en cuenta que trabajamos con lo que nos cuentas. La terapia debe ser tu lugar seguro.
Ejemplo: llevas meses trabajando la ruptura con tu ex, vuelves con él pero no se lo cuentas a tu terapeuta por si te echa la bronca.
10. Pensar que tu psicólogo te va a juzgar.
Es normal sentir vergüenza, miedo o incomodidad al contar algunas cosas, sobre todo si nunca las has hablado con nadie. Pero el objetivo de tu psicólogo no es juzgarte, sino comprender qué te pasa, cómo has llegado hasta ese punto y qué función tienen tus conductas, pensamientos o emociones en tu vida, entre otras cosas. Cuanto más puedas hablar con sinceridad, más información tendrá el terapeuta para ayudarte.


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