Mi forma de ver la terapia parte de una idea muy clara: trabajo con las personas y sus historias de vida, no con sus diagnósticos.

La intervención se focaliza en los síntomas que generan malestar en el presente y en la demanda concreta de cada persona. No necesito hacer un recorrido exhaustivo por toda tu vida para comenzar a trabajar. Mi objetivo es identificar los patrones disfuncionales que mantienen el problema y ayudarte a transformarlos mediante estrategias claras, prácticas y adaptadas a tu situación. Mi enfoque es sensible, cercano y humano con orientación práctica. Me gusta que la terapia tenga una dirección clara: comprender qué está ocurriendo, establecer objetivos realistas y evaluar el progreso durante el proceso. Mi prioridad es ofrecer un espacio seguro, cercano y libre de juicio.
La base de mi trabajo es la Terapia Breve Estratégica, un modelo terapéutico que comparte una idea fundamental con la que me siento profundamente identificada: la terapia debe ser eficaz, eficiente y tener un propósito claro. El objetivo es producir cambios significativos en el menor tiempo y con el menor número de sesiones necesarias, evitando prolongar el proceso cuando ya no aporta más beneficio. Integro este enfoque con otros modelos cuando las necesidades y objetivos de la persona así lo requieren.
«La psicología también es prevención.»
Aunque cada vez hay más concienciación sobre la importancia de la salud mental, aún persiste la idea de que solo debemos acudir al psicólogo cuando el sufrimiento es tan intenso que ya no podemos más. No hace falta esperar a que todo explote para empezar a cuidarte.
Y por último, ir a terapia no es pedir ayuda. Es acudir a un profesional de la salud mental. Sabemos que experiencias como el trauma pueden producir cambios reales en el funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso. La terapia consiste en trabajar con un profesional que comprende cómo funcionan estos procesos y dispone de herramientas para abordarlos.